Verás,
no todos los días pasa algo como esto, ¿sabes? Pensar que
simplemente por encontrarnos en el lugar adecuado, el día adecuado,
hubiéramos tenido la oportunidad de chocarnos frente a frente cuando
cientos de personas dedican su vida a perseguir este propósito, es
tener suerte.
Hoy,
además, se unen dos fechas importantes, cosa que disminuye el número
de casualidades como esta. Un día tal como este nació en un punto
del mapa un muchacho de ojos como el bosque, una persona destinada a
dejar huella no sólo en la tierra que sus pies pisaran, sino en los
corazones de aquellos que, alguna vez en su caminar, se hubieran
topado con esos ojos que decía.
Entre
mis más íntimos pensamientos, y en el devenir de los constantes y
alborotados sentimientos que quisiera plasmar aquí, hoy hay un hueco
dedicado a ti.
Hemos
recordado nuestra historia desde sus comienzos una y otra vez, en
cada ocasión sacando más conclusiones de pequeños matices que por
entonces eran, suposiciones, y demás. Canciones, risas
entremezcladas, ahora que lo pienso y veo con perspectiva, era obvio
que algo como esto iba a terminar sucediendo. Supongo que es
comprensible cuando dos almas encajan de forma tan increíble y,
sobre todo, de manera casi instantánea.
Mas no
es conveniente adelantar juicios, ilusionarse, o marcarse demasiadas
expectativas. No porque pudiera acabar, sino porque es mejor
disfrutar del viaje a medida que las pequeñas metas cotidianas se
van superando, que ir en pos de algo que siempre estará en el
horizonte. Y algo como lo que tenemos es obligado disfrutarlo a cada
instante, ¿no crees?
Con
estas pequeñas líneas te recuerdo lo muy agradecida que te estoy, y
te reafirmo mi promesa de hacer de tu vida una increíble película.
Te toca poner las palomitas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario