Ahora
siento que, por fin, estamos preparados para lo que tenemos. Para
afrontarlo y cuidarlo cada día, porque hemos aprendido el valor que
tenemos juntos y lo que seríamos por separado. Ya nada hay más
atrás de ti y de mí, de nosotros. Ningún pasado al que culpar,
nadie a quien odiar, ni de lo que arrepentirse. Hemos llegado a la
meta y es hora de cambiar de objetivos.
Siempre he
creído que las grandes historias llegaban de la mano de pequeños
detalles. La pequeña llama en la que nadie repara y que luego
consume el bosque. Una idea en el margen del papel de una libreta,
las letras de las canciones que no parábamos de escuchar, ¿lo
recuerdas?. Ahí está nuestro cuento.
Parece como
si hubiera sido ayer y todavía no me lo creo. Y sé que, ante todo,
tengo mucho que agradecerte porque si somos lo que somos, y si
alguien le dio la oportunidad a este sentimiento, fuiste tú. Con la
de veces que me hiciste reír, que sin conocerme sabías cómo
hacerme feliz. Con la de promesas que nos hicimos siendo aún dos
completos desconocidos. Del abrazo que hizo de prólogo y de todo lo
que llegó después. Gracias.
El tiempo
tan pronto se acelera como frena en seco. Las charlas en el asiento
de tu coche a oscuras, o con el olor de tu piel inspirándome para
desnudarte mi alma, o tus besos para callarme si hablo demasiado.
Ellos son mi punto y aparte. Ni una acción queda sin su reacción,
ninguna declaración de amor si su correspondiente sonrisa con los
ojos que desembocan en un tenue y casi inocente “Y yo”.
Amarte es
poco comparado con lo que siento por ti. Pero te quiero abrir una
ventanita a mi alma por la cual puedas colarte los días que haga
frío, o cuando no sepas volver a tu casa. Como la brisa,
produciéndome un leve cosquilleo reconfortante y lleno de
tranquilidad. Ese eres tú, todo naturaleza y naturalidad, silencios
y palabras dichos en respiraciones.
Me hace
grande saber que estarás ahí, aunque no te pueda ver. Que volveré
a bajarme del autobús y que me abrazarás como si hiciese años
desde la última vez. Que acariciarás mi piel cuando veas que me
pongo triste y consigas hacer que me olvide de todo.
Compartimos
un sueño y es este. Lo hemos logrado. ¿Por qué no cuidarlo? Creo
que esto es lo menos que podría hacer por ti, para agradecértelo,
para mostrarte el amor que te tengo y que entres por él.

No hay comentarios:
Publicar un comentario